martes, 5 de mayo de 2009
Creer es Crear
Creer es Crear: http://www.creerescrear.com/
El Mensaje de los Mayas Galácticos
Aquí una entrevista a Santiago y Tisa
lunes, 2 de marzo de 2009
Semillas de vida... Sacha Barrio
SEMILLAS DE BIDIVERSIDAD VS TRANSGÉNICOS
sábado, 10 de enero de 2009
lunes, 1 de diciembre de 2008
Vídeos sobre la Hoja de Coca y transgénicos
Hugo Neira habla sobre la Hoja de Coca en Presencia Cultural :
¡Bendita Hoja! Danza
Documental "Coca Quintucha" Presencia Cultural
Transgenicos
Cargado por presenciacultural
Miki Gonzales...Hoja Verde
sábado, 5 de abril de 2008
Buscando a Ben Okri

Sinopsis:
“Somos oyentes del oráculo. Algunos oyen pero no escuchan. Algunos escuchan, pero no oyen. Los que verdaderamente escuchan quedan tocados y cambiados.“ En un primer nivel, "El mago de las estrellas" cuenta la delicada historia de un príncipe y una doncella que se ven sometidos a las pruebas de una tierra mítica en la que el arte, la iniciación y el silencio son extremadamente importantes.En un segundo nivel, esta rica y estimulante novela desvela la naturaleza de la realidad, en la que la esencia de la vida es revelada y la fuente del encantamiento puede ser nuestra, en la que la belleza, la regeneración y la realización son, quizá, posibles. Pero ante todo nos encontramos ante un asombroso logro de la imaginación y ante una profunda obra literaria de la misma estirpe que "El camino hambriento", que le valió a Ben Okri el Premio Booker.
martes, 8 de enero de 2008
Ábrete Corazón
Ábrete corazón
ábrete sentimiento
ábrete entendimiento
deja a un lado la razón
y deja brillar el sol
escondido en tu interior
Ábrete memoria antigua
escondida en la tierra
en las plantas
en el aire
Recuerda lo que aprendiste
bajo agua, bajo fuego
hace ya
ya mucho tiempo
Ya es hora ya
ya es hora
_abre la mente y recuerda
como el espíritu cura
como el amor sana
_como el árbol florece
y la vida perdura (bis)
Por : ROSA GIOVE
lunes, 19 de noviembre de 2007

Y así sucede que si alguien, en cualquier sociedad, escoge para sí la peligrosa jornada a la oscuridad y desciende, intencionalmente o no, a las torcidas curvas de su propio laberinto espiritual, pronto se encuentra en un paisaje de figuras simbólicas (cualquiera de ellos puede tragarlo), que es no menos maravilloso que el salvaje mundo siberiano del pudak y las montañas sagradas. En el vocabulario de los místicos, ésta es la segunda etapa del Camino, la de "purificación del yo" cuando los sentidos están "humillados y limpios", y las energías e intereses " concentrados en cosas trascedentales"; o en un vocabulario más moderno: éste es el proceso de disolución, de trascendencia, o de transmutación de las imágenes infantiles de nuestro pasado personal. En nuestros sueños encontramos todavía los eternos peligros, las quimeras, las pruebas, los ayudantes secretos y las figuras instructoras, y en sus formas podemos ver reflejado no sólo el cuadro de nuestro presente caso sino también la clave de lo que debemos hacer para salvarnos. "pg.97
No cabe la menor duda de que los peligros psicológicos, a través de los cuales eran guiadas las generaciones anteriores por medio de los símbolos y ejercicios espirituales de su herencia mitológica y religiosa, ahora ( si no somos creyentes o, si lo somos, en la medida en que nuestras creencias heredadas no representan los problemas reales de la vida contemporánea) debemos enfrentarlos solos, o en el mejor de los casos con una tentativa, impromptu, y a menudo sin una guía efectiva. Éste es nuestro problema como individuos modernos, "ilustrados", para quienes todos los dioses y los demonios han sido racionalizados como inexistentes. Sin embargo, en la multitud de mitos y leyendas que se han conservado o reunido de diferentes partes de la Tierra, podemos ver delineado alo de nuestro tránsito todavía humano. Para saberlo y beneficiarse con ello, sin embargo, debe el hombre someterse de alguna manera a la purgación y a la renuncia. Y eso es parte de nuestro problema: cómo hacerlo, " ¿ O creís que entraréis en el alchenna, no os llegó el ejemplo de los que pasaron antes que vosotros, a los que cogió el mal y el daño, y se tambalearon...?"pg 100-1001
En: El Héroe de las MIL CARAS
Joseph Campbell.
miércoles, 5 de septiembre de 2007
"Ha ganado el mundo pero se ha perdido a sí mismo"
" Lanzado ciegamente a la conquista del mundo externo, preocupado por el solo manejo de las cosas, el hombre terminó por cosificarse él mismo, cayendo al mundo bruto que rige el ciego determinado. Empujado por los objetos, títere de la misma circunstancia que había contribuido a crear, el hombre dejó de ser libre, y se volvió tan anónimo e impersonal como sus instrumentos. Ya no vive en el tiempo originario del ser sino en el tiempo de sus propios relojes. Es la caída del ser en el mundo, es la exteriorización y la banalización de su existencia. Ha ganado el mundo pero se ha perdido a sí mismo.
Hasta que la angustia lo despierta, aunque lo despierte a un universo de pesadilla. Tambaleante y ansioso busca nuevamente el camino de sí mismo, en medio de las tinieblas. Algo le susurra que a pesar de todo es libre o puede serlo, que de cualquier modo él no es equiparable a un engranaje. Y hasta el hecho de descrubrirse mortal, la angustiosa convicción de comprender su finitud de algún modo es reconfortante, porque al fin de cuentas le prueba que es algo distinto a aquel engranaje indiferente y neutro: le demuestra que es un ser humano. Nada más pero nada menos que un hombre".
El Escritor y sus fantasmas
Ernesto Sábato
.
sábado, 1 de septiembre de 2007
Edgar Morin

Abstrac:
Este artículo acomete la cuestión de la definición y unidad del género humano. Tras poner de manifiesto la doble conciencia de la que depende la noción de hombre, se ocupa de la afirmación humanista de la unidad del hombre, mostrando los reversos de esta afirmación (separación del hombre de la naturaleza e ignorancia de la unidad biológica de la especie homo), así como de las distintas envestidas contra el humanismo cuestionadoras de la unidad del hombre lanzadas durante el siglo XX. Para el autor, resulta imposible fundar la unidad humana al margen de su naturaleza biológica. Para realizar esta fundamentación hay que comenzar por escapar del paradigma disyuntor, propio del pensamiento occidental moderno, que concibe la diversidad excluyendo la unidad, y viceversa, oponiéndolas. Se precisa un paradigma capaz de vincular, de modo complejo y no reduccionista, lo biológico y lo cultural del hombre, integrando así lo biológico para solventar las vacuidades idealistas del humanismo. La biología no revela, como erróneamente han pretendido los racismos, la existencia de diferencias raciales jerárquicas, sino la unidad de la especie humana, constatando, a la par, la diversidad de individuos propia de nuestra especie. El concepto de hombre, como todo concepto científico, posee una doble entrada irreductible: natural y cultural. El hombre es un ser bio-cultural; todo rasgo humano tiene una fuente biológica, a la par que todo acto humano está totalmente culturizado. La definición biocultural del hombre debe constituir el nudo gordiano de la nueva antropología.
"La consciencia «humanista» se difundió muy ampliamente en la cultura occidental del siglo XIX. No obstante, aunque reforzando la primera de la doble consciencia, la consciencia de pertenencia a la misma especie, en modo alguno consiguió extirpar ni siquiera inhibir fundamentalmente la segunda consciencia, la de la separación entre los «verdaderos» hombres («nosotros») y los otros: y es que paralelamente, por no decir correlativamente, se desarrollaban los nacionalismos, para quienes los vecinos, enemigos potenciales, eran considerados humanos degradados, y los imperialismos para los cuales los colonizados sólo pertenecían a la sub-humanidad. El humanismo triunfante en el Occidente dominador sólo planteó idealmente la idea de unidad de la especie humana.
Además, y sobre todo, el humanismo no concebía que, por una parte, conllevaba un «reverso», y por otra secretaba subproductos autodestructores. El reverso del humanismo es la deificación del hombre, concebido como sujeto absoluto en un universo de objetos, totalmente legitimado en su conquista y dominio de una naturaleza a la que es por esencia extraño; los subproductos se formaron a partir de la identificación de la idea de hombre, con la autodenominada racional, del hombre blanco occidental con sus caracteres técnicos, adultos, masculinos; de golpe el «primitivo», el no industrial, la mujer, el joven, etc. correspondían a tipos inacabados, incompletos, insuficientes, pervertidos o decadentes de humanidad. De hecho, en la práctica imperialista de Occidente, estos subproductos se han convertido en los productos principales"
"Dicho de otro modo, llamar viviente a la sociedad es complejizarla, mientras que extraerla de la vida no es en absoluto otorgarle un privilegio sino, por el contrario, rebajarla al rango de un juego de fuerzas mecánicas".
Nota de prensa sobre su conferencia en Lima: " La orilla no se encuentra detrás de nosotros"
BUSCO EL LIBRO "MIS DEMONIOS" DE EDGAR MORIN!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
Martha Nussbaum

El miércoles 29 Martha Nussbaum participó del Coloquio Interdisciplinario de Humanidades una gran conferencia que recalcó la importancia de la capacidad crítica, de la imaginación narrativa y el arte como capacidades de un ciudadano de una verdadera Democracia.
1) Capacidad de crítica Sócrática: la importancia de la autocrítica. La Democracia necesita de ciudadanos que puedan pensar por sí mismos y que no sólo obedezcan órdenes. Se refiere a la Democracia como una forma de conciencia y la educación tiene un papel importante en este punto ya que debe inculcar un pensamiento crítico. Sin este pensamiento crítico se corre el peligro del encogimiento del alma, el peligro del suicidio del alma.
También resalta la importancia del respeto por el disentimiento, del debate público.
* Como comentó Gamio en clase de Deontología Martha Nussbaum es discípula de Bernard Williams y justo la lectura de la clase trataba sobre este punto que es el pensamiento Sócrático que desarrolla Bernard Williams, es decir, ¿ cómo se ha de vivir?, ¿ cómo he de vivir?, lo que implica una constante reflexión sobre nuestras vidas. Siempre he creído que reflexionar sobre uno mismo es reflexionar sobre la misma humanidad... la reflexión sobre nosotros mismos y si además está acompañada de cualquier trabajo artístico o creativo es capaz de crear revoluciones a todos los niveles, nos hace cuestionar y tratar de cambiar nuestro mundo.
2) Verse como miembro de una nación heterogénea y de un mundo complejo: cultivar un ciudadanos cooperativo mundial, preocuparnos por los porblemas relegiosos étnicos y tratar de que la gente se comprenda entre sí. Así también es importante custionar las tradiciones y aprender de las tradiciones de las mayoría y de las minorías.
3) La imaginación narrativa: es el cultivo de la compasión( clave de la educación progresista) de la capacidad de pensar y de ponernos en los zapatos de las otras personas.
Señala que el Arte es un modo de percepción inteligente. Así una persona puede tener muchos conocimientos pero es con el Arte y la imaginación compasiva con la que se logra la plenitud.
"El Arte es una balsa de percepción, esperanza y entretenimiento"
a través de la imaginación, del arte uno comprende el sufrimiento del otro, se va más allá de la tradición y de la autoridad. Además es una gran fuente de entretenimiento y alegría para los niños. El arte nos puede dar esa crítica cultural y subversiva.
La imaginación y la crítica incrementa la libertad de la mente.
Concluye señalando la importancia de las humanidades y las artes para la Democracia, buscando unmundo que valga la pena vivir, sin sospecha sin miedo... "Liberar al alma de su Jaula"
sábado, 4 de agosto de 2007
PACTO ENTRE DERROTADOS...ANTES DEL FIN
Un llamado a despertar, a seguir y a no dejarnos vencer, a encontrar los tesoros en nuestros laberintos, a creer en nosotros mismos, a hacer realidad nuestros sueños, lo mejor para nuestra sociedad. Luchar por este mundo que deshumaniza cada vez más, desde donde estemos, con las cosas que hacemos, que nos apasionan. Hacer política es una vía pero no la única pero sería bueno involucrarnos y no permitir que más corruptos , mediocres y sucios hombres hagan de nuestros países su festín. Luchemos por un mundo mejor, justo, sin exclusiones de ningún tipo y de paz y solidaridad.
sobre los bancos de arena del racionalismo
demos un paso atrás y volvamos a tocar
la roca del misterio
Urs Von Balthasar
Te hablo a vos, y a través de vos a los chicos que me escriben o me paran por la calle, también a los que me miran desde otras mesas en algún café, que intentan acercarse a mí y no se atreven.
No quiero morirme sin decirles estas palabras.
Tengo fe en ustedes. Les he escrito hechos muy duros, durante largo tiempo no sabía si volverles a hablar de lo que está pasando en el mundo. El peligro en que nos encontramos todos los hombres, ricos y pobres.
Esto es lo que ellos no saben, los hombres del poder. No saben que sus hijos, también están en esta pobre situación.
No podemos hundirnos en la depresión, porque es de alguna manera un lujo que no pueden darse los padres de los chiquitos que se mueren de hambre. Y no es posible que nos encerremos cada vez con más seguridades en nuestro hogares.
Tenemos que abrirnos al mundo. No considerar que el desastre está afuera, sino que arde como una fogata en el propio comedor de nuestras casas. Es la vida y nuestra tierra las que están en peligro.
Les escribo un verso de Holderlin:
El fuego mismo de los dioses día y noche nos empuja a salir adelante. ¡Ven!
Miremos los espacios abiertos, busquemos lo que nos pertenece, por lejano que esté.
Sí, muchachos, la vida de mundo hay que tomarla como la tarea propia y salir a defenderla. Es nuestra misión.
No cabe pensar que los gobiernos se van a ocupar. Los gobiernos han olvidado, casi podría decirse que en el mundo entero, que su fin es promover el bien común.
La solidaridad adquiere entonces un lugar decisivo en este mundo acéfalo que excluye a los diferentes. Cuando nos hagamos responsables del dolor del otro, nuestro compromiso nos dará un sentido que nos colocará por encima de la fatalidad de la historia.
Pero antes habremos de aceptar que hemos fracasado. De lo contrario volveremos a ser arrastrados por los profetas de la televisión, por los que buscan la salvación en la panacea del hiperdesarrollo. El consumo no es un sustituto del paraíso.
La situación es muy grave y nos afecta a todos. Pero aún así, hay quienes se esfuerzan por no traicionar los nobles valores. Millones de seres en el mundo sobreviven heroicamente en la miseria. Ellos son los mártires.
Se los ve bajando de los trenes, de los ómnibus, después de inhumanas jornadas de trabajo, o desolados cuando no lo consiguen. Se les ve en las mujeres gastadas a los treinta años por los hijos y la urgencia de salir a trabajar por pagas miserables. Se les ve en los chicos de la calle, en los ancianos que duermen en los subtes. En todos los hombres abandonados en el sufrimiento y en su indigencia.
Una vez le preguntaron a Passolini por qué se interesaba en la vida de los marginados, como el protagonista de Mama Roma, y él respondió que lo hacía porque en ellos la vida se conserva sagrada en su miseria.
En un archivo donde colecciono papeles, recortes que me ayudan a vivir, tengo una fotografía del terremoto que destruyó hace años Concepción de Chile : una pobre india, que ha recompuesto precariamente su ranchito hecho de chapas de zinc y de cartones, está barriendo con una escoba ese pedazo de tierra apisonada delante de su casucha. ¡Y uno se hace preguntas teológicas! ¡Cuánto más demostrativa es la imagen de la pobre indiecita que sigue barriendo su casa y cuidando a sus hijos! Esta clase de seres nos revelan el Absoluto que tantas veces ponemos en duda, cumpliéndose en ellos, como dijera Holderlin, que donde abunda el peligro crece lo que salva.
Cada vez que hemos estado a punto de sucumbir en la historia nos hemos salvado por la parte más desvalida de la humanidad. Tengamos en consideración entonces las palabras de María Zambrano: “No se pasa de lo posible a lo real, sino de lo imposible a lo verdadero”. Muchas utopías han sido futuras realidades.
Son muchos los motivos, me dirás, podrías decirme, para descreer de todo.
Los jóvenes como vos, herederos de un abismo, deambulan exiliados en una tierra que no les otorga cobijo. En este desguarnecimiento existencial y metafísico, sufren huérfanos de cielo y de techo. Comprendo tu congoja, el desconcierto de pertenecer a un tiempo en que se han derrumbado los muros, pero donde aún no se vislumbran nuevos horizontes. Falsas luminarias pretenden cautivar tu voluntad desde las pantallas. Debés de pensar que no hay un cambio posible cuando el valor de la existencia es menor que el precio de un aviso publicitario. El escepticismo se ha agravado por la creciente resignación con que asumimos la magnitud del desastre. La banalidad con que se degradan los sentimientos más nobles, degenerando al hombre en una patética caricatura, en un ser irreconocible en su humanidad.
Yo también tengo muchas dudas, y en ocasiones llego a pensar si son válidos los argumentos con que he intentado hallarle sentido a la existencia. Me reconforta saber que Kierkegaard decía que tener fe es el coraje de sostener la duda. Yo oscilo entre la desesperación y la esperanza, que es la que siempre prevalece, porque si no la humanidad habría desaparecido, casi desde el comienzo, porque tantos son los motivos para dudar de todo. Pero por la persistencia de ese sentimiento tan profundo como disparatado, ajeno a toda lógica -¡qué desdichado el hombre que sólo cuenta con la razón!- , nos salvamos, una y otra vez, sobre todo por las mujeres; porque no sólo dan la vida, sino que también son las que preservan esta enigmática especie. No en vano, en una de las culturas cuya sabiduría es milenaria, se creía que el alma de una mujer que moría en medio del parto, era conducida al mismo cielo que el guerrero vencido en un combate.
Por eso te hablo, con el deseo de generar en vos no sólo la provocación sino también el convencimiento.
Muchos cuestionan mi fe en los jóvenes, porque los consideran destructivos o apáticos. Es natural que en medio de la catástrofe haya quienes intenten evadirse entregándose vertiginosamente al consumo de drogas. Un problema que los imbéciles pretenden que sea una cuestión policial, cuando es el resultado de la profunda crisis espiritual de nuestro tiempo.
Yo reafirmo a diario mi confianza en ustedes. Son muchos los que en medio de la tempestad continúan luchando, ofreciendo su tiempo y hasta su propia vida por el otro. En las calles, en las cárceles, en las villas miseria, en los hospitales. Mostrándonos que, en estos tiempos de triunfalismos falsos, la verdadera resistencia es la que combate por valores que se consideran perdidos.
Durante mi viaje a Albania, conocí un muchacho llamado Walter, que había dejado su casa en la provincia de Tucumán, para ir a cuidar enfermos junto a la congregación de Teresa de Calcuta. Con cuánta emoción lo recuerdo. Siempre que veo las terribles noticias que nos llegan desde aquel entrañable país, me pregunto dónde estará, si acaso leerá estas palabras de reconocimiento a su noble heroísmo.
Son millones los que están resistiendo, vos mismo lo podés comprobar cuando ves a esos hombres y mujeres que se levantan a altas horas de la madrugada y salen a buscar un empleo, trabajando en lo que pueden para alimentar a sus hijos y mantener honradamente al hogar, por modesto que sea. ¿Te detuviste a pensar cuántos en todo el país comparten esta hambre por la dignidad y la justicia?
Miles de personas, a pesar de las derrotas y los fracasos, continúan manifestándose, llenando las plazas, decididos a liberar a la verdad de su largo confinamiento. En todas partes hay señales de que la gente comienza a gritar: “¡Basta!”. Lo mismo ocurre con el movimiento zapatista en México, y con todos los movimientos que nos advierten el peligro que corre el futuro del planeta.
Hay que recordar que hubo alguien que derribó al imperio más poderoso del mundo con una cabra y una rueca simbólica. Una salida posible es promover una insurrección a la manera de Ghandi, con muchachos como vos. Una rebelión de brazos caídos que derrumbe este modo de vivir donde los bancos han reemplazado a los templos.
Esta rebelión no justifica de ningún modo que permanezcas en una torre, indiferente a lo que pasa a tu lado. Ghandi advirtió que es una mentira pretender ser no violento y permanecer pasivo ante las injusticias sociales. Por el contrario, creo que es desde una actitud anarcocristiana que habremos de encaminar la vida.
Ya no quedan locos, se murió aquel manchego, aquel estrafalario fantasma en el desierto. Todo el mundo está cuerdo, terrible, monstruosamente cuerdo.
Esta locura, cuya ausencia León Felipe lamenta, es un acto similar a la del estoico Guevara, cuando abandonó todas las comodidades y partió hacia una lucha insensata en la selva boliviana, enfermo de asma, ya sin remedios para su mal; para terminar asesinado por despiadados y repugnantes bichos. ¿Qué importa si se equivocaba con el materialismo dialéctico? Eso mismo prueba su inocencia, su autenticidad. Luchaba por aquel Hombre Nuevo que hoy nos urge rescatar de los escombros de la historia. En su carta final les dice a sus padres: “Queridos viejos, otra vez siento bajo mis talones el costillar de Rocinante, vuelvo a mi camino con mi adarga al brazo”; y entonces sale en busca de lo que Rilke llamaría su muerte propia. Esa es su grandeza, que algunos consideran su chiquilinada, su tontería; pero estos gestos de heroísmo demencial son los que nos rescatan de tanta iniquidad, porque no se puede vivir sin héroes, santos ni mártires. Como esos estudiantes que en la plaza de Tian-An-Men, en una horrible masacre, murieron al imponerse ante el implacable acero de los tanques. Son ellos los que nos indican los caminos por los que la vida puede renacer.
Vivimos un tiempo en que el porvenir parece dilapidado. Pero si el peligro se ha vuelto nuestro destino común, debemos responder ante quienes reclaman nuestro cuidado.
Hace poco he visto por televisión a una mujer que sonreía con inmenso y modesto amor. Me conmovió la ternura de esa madre de Corrientes o del Paraguay, que lagrimeaba de felicidad junto a sus trillizos que acababan de nacer en un mísero hospital, sin abatirse al pensar que a éstos, como a sus otros hijos, los esperaba el desamparo de una villa miseria, inundada en esos momentos por las aguas del Paraná. ¿No será Dios que se manifiesta en esas madres? ¿Por qué tendría que manifestarse sólo en poetas como Juan de la Cruz o en las sagradas pinturas de Rouault?
Si toda la resistencia parece absurda cuando se presiente el fin, ¿por qué no detenernos a meditar en estos santos? ¿Acaso no son una muestra de que algo existe del otro lado del absurdo?
No sabemos si al final del camino, la vida aguarda como un mendigo que nos extenderá la mano.
Esta fe demencial, o milagrosa, se debe precisamente a que hemos llegado a tocar fondo. Es necesario preservar los lugares que existen hasta en los suburbios de las grandes ciudades, donde aún se conservan los atributos del hombre concreto de carne y hueso.
Cuando el mundo hiperdesarrollado se venga abajo, con todos sus siderántropos y su tecnología, en las tierras del exilio se rescatará al hombre de su unidad perdida. Y quizá, cuando despertemos de esta siniestra pesadilla, cuando un vacío de humanidad nos duela en el pecho, entonces recordaremos que alguna vez fuimos aquello que dijo René Char: “Seres del salto, no del festín, su epílogo”.
Me hablás de tu agitación, de una especie de temblor que te sobrecogió y aún perdura, luego de nuestra conversación en aquel café, al oirme decir estas palabras.
Debés perdonarme; a pesar de los años, no puedo evitar ser desmesurado en lo que considero fundamental.
Por otro lado, ¡hay temblores que son tan importantes! Porque anteceden a esa clase de decisiones que sacuden los cimientos de nuestra existencia y, aunque generen incomprensión, terminan repercutiendo en el destino de los demás. Los grandes creadores realizan sus obras bajo tensiones similares. Sólo lo que se hace apasionadamente merece nuestro afán, lo demás no vale la pena.
Les propongo entonces, con la gravedad de las palabras finales de la vida, que nos abracemos en un compromiso : salgamos a los espacios abiertos, arriesguémosnos por el otro, esperemos, con quien extiende sus brazos, que una nueva ola de la historia nos levante. Quizá ya lo esté haciendo, de un modo silencioso y subterráneo, como los brotes que laten bajo las tierras del invierno.
Algo por lo que todavía vale la pena sufrir y morir, una comunión entre hombres, aquel pacto entre derrotados. Una sola torre, sí, pero refulgente e indestructible.
En tiempos oscuros nos ayudan quienes han sabido andar en la noche. Lean las cartas que Miguel Hernández envió desde la cárcel donde finalmente encontró la muerte :
Volveremos a brindar por todo lo que se pierde y se encuentra: la libertad, las cadenas, la alegría y ese cariño oculto que nos arrastra a través de toda la tierra.
Piensen siempre en la nobleza de estos hombres que redimen a la humanidad. A través de su muerte nos entregan el valor supremo de la vida, mostrándonos que el obstáculo no impide la historia, nos recuerdan que el hombre sólo cabe en la utopía.
Sólo quienes sean capaces de encarnar la utopía serán aptos para el combate decisivo, el de recuperar cuanto de humanidad hayamos perdido.
jueves, 2 de agosto de 2007
Antes del Fin, palabras preliminares

Palabras preliminares
sábado, 21 de julio de 2007
JUNG, CARL
martes, 26 de junio de 2007
Los demonios internos
martes, 12 de junio de 2007
éx-tasis

"-Esta bien. Pero cómo era tu teoría.
-Podés leerla, si querés.
-No tengo tiempo.
-Paciencia, nadie se morirá.
-Dále, no seas pedante.
S. suspiró.
-Se basa en la posibilidad de que el alma pueda desprenderse del cuerpo.
-Casi nada.
-En efecto. Pero es la única forma, a mi juicio, de explicar la premonición, la videncia, todo eso. Leé a Frazer, por otra parte: todos los pueblos primitivos creen que durante el sueño el alma se separa del cuerpo.
-¡Ah, no, Ernesto! ¡Esto es ya demasiado! ¡Ahora resulta que la mejor prueba de una teoría es que la crean los hotentotes! Ya es el colmo de la irresponsabilidad y del oscurantismo. Tienen razón los bolches, viejo. De eso a recibir dólares de la embajada americana hay un paso.
-Ahora resulta que Lévi-Strauss es agente de la CIA.
-Bueno, está bien, dejemos a la CIA a un lado. Y qué.
-Al desprenderse el alma del cuerpo se desprende de las categorías del espacio y del tiempo, que rigen sólo para la materia, y puede observar un puro presente. Si esto es cierto, los sueños no sólo darían rastros significativos del pasado sino visiones o símbolos del futuro. Visiones no siempre claras. Casi nunca unívocas o literales.
-¿Por qué no?
-Porque en esas regiones el pasado, con sus dolores y recuerdos, con sus pasiones, aparece mezclado con el porvenir, enturbiándolo y deformándolo en el transmisor que es el alma, ya semiencarnada en el momento en que comenzamos a despertar. ¿Entendés? Ya empezó a entrar en el cuerpo, y por lo tanto empiezan a dominarla las categorías casuales y racionales. Pero aun así trae un recuerdo de aquel misterio, aunque sea un recuerdo ambiguo y como enturbiado por la tierra. Te agrego más: como la muerte de nuestro cuerpo está en nuestro futuro, el sueño nos trae también, a veces, visiones de nuestro más allá. Las pesadillas serían las visiones del infierno que nos espera".
“-Esperá, ésta es la primera parte de mi teoría. Lo que el hombre corriente experimenta en los sueños, los seres anormales lo viven en sus estado de trance: los videntes, los locos, los artistas y los místicos. En el acceso a la locura, el alma sufre un proceso parecido, si no idéntico, al que sufre todo hombre en el momento de dormirse: se sale del cuerpo e ingresa en otra realidad.
Nunca te pusiste a pensar en esa expresión "estar fuera de sí"
“-Está bien. Te digo que algunos seres pueden alcanzar esa separación o enajenación. Es lo que logran los místicos. El éxtasis. Ves cómo el lenguaje no engaña nada mas que a los idiotas. Éx - taxis. Ponerse fuera de sí, salirse de su propio cuerpo, colocarse en la pura eternidad. Los yoghis, por ejemplo. En esa muerte de sí mismos para renacer a otra región, liberándose de la cárcel temporal. Y los artistas. Lo que dice Platón no es otra cosa que lo que pensaban los antiguos: que el poeta, inspirado por los demonios, repite palabras que nunca habría dicho en su sano juicio, describe versiones de sitios sobrenaturales, lo mismo que el místico. En ese estado, ya te lo dije, el alma posee una percepción distinta de la normal, entre lo real y lo imaginario, entre el pasado y el futuro”.
"-Bueno, sigo. Los teólogos han razonado sobre el infierno, y a veces han probado su existencia como se demuestra un teorema. Pero sólo los grandes poetas nos han revelado la verdad, dijeron lo que han visto. Entendés? Lo que han visto de verdad. Pensá: Blake, Milton, Dante, Rimbaud, Lautréamont, Sade, Strindberg, Dostoievsky, Hölderlin, Kafka. Quién es el arrogante que puede poner en duda el testimonio de estos mártires?
La miró con severidad, como pidiéndole cuentas.
-Son los que sueñan por todos los demás. Están condenados, entendé bien, CONDENADOS!-casi gritó- a revelar los infiernos”.
Abbadón el Exterminador
Ernesto Sábato.
lunes, 4 de junio de 2007
Abriendo las puertas


Simbología del espíritu
Carl Jung
martes, 15 de mayo de 2007
" Las puertas de la percepción"
" Pero el hombre que regresa por la Puerta en el Muro ya no será nunca más el mismo que salió por ella. Será más instruido y menos engreído, estará mejor equipado para comprender la relación de las palabras con las cosas, del razonamiento sistemático con el insondable Misterio que trata, por siempre jamás, vanamente, de comprender."
Aldous Huxley.